
Croquetas de espinacas
Por GroCook
- Tiempo
- 60 min
- Personas
- 6 personas
- Calorías
- 260 kcal
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Paso a paso
Elaboración
Si estás buscando una manera deliciosa, original y reconfortante de incorporar más verduras a tu día a día, estas croquetas de espinaca caseras son la solución perfecta. Tienen una textura interior sumamente cremosa gracias a una bechamel bien trabajada y un rebozado exterior dorado y crujiente que conquista a cualquiera. ¡Ideales como aperitivo, tapa o cena familiar!
📋 Información de la Receta
⏱️ Tiempo de preparación: 30 minutos (+ 4 horas de reposo en frío)
🍳 Tiempo de cocinado: 15 minutos
🍽️ Raciones: 4 personas (aprox. 16-20 unidades)
📊 Dificultad: Media
🛒 Ingredientes
Para la masa de croquetas:
300 g de espinacas (frescas o descongeladas)
1 cebolla mediana
50 g de mantequilla
2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
80 g de harina de trigo
500 ml de leche templada
Nuez moscada al gusto
Sal y pimienta negra molida al gusto
Para el rebozado y la fritura:
Harina de trigo (para el primer rebozado)
2 huevos batidos
Pan rallado
Abundante aceite de oliva o de girasol (para freír)
👩🍳 Paso a Paso para la Elaboración
Prepara las espinacas: Si usas espinacas frescas, saltéalas en una sartén con unas gotas de aceite hasta que reduzcan. Si son congeladas, cuécelas o descongélalas por completo. Escúrrelas a la perfección presionando con fuerza (puedes usar un colador o un paño limpio) para retirar todo el exceso de agua. Pícalas finamente y resérvalas.
Haz el sofrito: En una sartén amplia, calienta el aceite de oliva junto con la mantequilla. Añade la cebolla picada muy fina y póchala a fuego medio hasta que esté transparente y tierna.
Integra las espinacas: Incorpora las espinacas picadas a la sartén con la cebolla y rehógalo todo junto durante un par de minutos para que se mezclen los sabores.
Cocina la harina: Esparce los 80 g de harina directamente sobre el sofrito. Remueve constantemente con una cuchara de madera o espátula durante 1 o 2 minutos; esto es clave para que la harina pierda el sabor a crudo.
Vierte la leche (El secreto de la bechamel): Comienza a añadir la leche templada poco a poco, sin dejar de remover (de preferencia con unas varillas) para evitar que se formen grumos.
Da textura y sazona: Cocina la bechamel a fuego medio-bajo sin parar de remover durante unos 10-15 minutos. Sabrás que está lista cuando la masa empiece a espesar y se despegue fácilmente de las paredes de la sartén. Añade sal, pimienta negra y una pizca generosa de nuez moscada.
El reposo en frío: Vierte la masa en una fuente amplia. Cúbrela con film transparente “a piel” (haciendo que el plástico toque la superficie de la masa para evitar que se forme una costra dura). Llévala a la nevera durante al menos 4 horas (lo ideal es prepararla la noche anterior).
Forma y reboza: Con la masa bien fría, toma porciones con una cuchara o con las manos. Dales forma ovalada o redonda. Pásalas primero por harina, luego por el huevo batido y, por último, cúbrelas bien con el pan rallado.
Fríe a la temperatura correcta: Calienta abundante aceite en una sartén profunda a fuego medio-alto (unos 180 °C). Fríe las croquetas en pequeñas tandas para que la temperatura del aceite no baje, hasta que estén bien doradas y crujientes por todos lados.
Escurre y sirve: Sácalas con una espumadera y colócalas sobre un plato con papel absorbente para retirar el exceso de grasa. ¡Sírvelas bien calientes!
💡 Consejos del Chef para unas Croquetas de 10
La importancia del frío: Jamás intentes bolear la masa si está templada; se te pegará a las manos y se desharán en la sartén. Cuánto más fría esté la masa, más fácil será trabajarla.
¿Se pueden congelar? ¡Sí! Puedes congelar las croquetas ya formadas y empanadas (antes de freírlas). A la hora de cocinarlas, no necesitas descongelarlas previamente; fríelas directamente en aceite caliente sumando un par de minutos más al tiempo de fritura.
El toque especial: Si te gusta el queso, puedes añadir un puñadito de queso parmesano rallado o mozzarella en cubitos pequeños en el centro de cada croqueta al formarlas para conseguir un interior fundente.